lunes, 9 de abril de 2012

Cosmos: un viaje personal (II)


Cosmos: un viaje personal
Presentado por Carl Sagan
[1980]



Cosmos: un viaje personal (I) - Episodios 1 y 2





Episodio 3. La armonía de los mundos

El tercer episodio de la serie Cosmos es uno de mis favoritos; se centra en un momento clave en la historia de la astronomía - su desacoplamiento de la pseudo ciencia de la astrología y su transformación en una ciencia moderna, sintetizados magistralmente en la vida y obra de un genio atormentado -Johannes Kepler


Los fundamentos de la astrología se desmoronaron hace 300 años pero hoy la astrología aún es tomada en serio por muchos. ¿Han notado lo fácil que es hallar revistas sobre astrología? Casi todos los periódicos tienen su columna de astrología diaria. Pero casi ninguno tiene ni una columna de astronomía semanal.


Esta máquina muestra el modelo de Ptolomeo. Los planetas giraban alrededor de la Tierra unidos a esferas de cristal. Esa unión no era directa sino a través de una rueda excéntrica. La esfera gira, la rueda rota y visto desde la Tierra, Marte hace su rizo. Este modelo predecía razonablemente el movimiento planetario. Era bueno si se considera la precisión que había en tiempos de Ptolomeo e incluso en tiempos posteriores. Apoyado por la Iglesia durante el medioevo el modelo de Ptolomeo impidió que la astronomía avanzara durante 1.500 años.


A pesar del esfuerzo, los sólidos y las órbitas planetarias no encajaban bien. ¿Por qué no? Porque estaba equivocado. El tamaño real de las órbitas no tiene nada que ver con los 5 sólidos como lo mostró el descubrimiento de 3 nuevos planetas. Pero Kepler dedicó el resto de su vida a perseguir a ese fantasma geométrico. No podía abandonarlo, ni hacerlo funcionar. Su frustración debió de ser enorme.


Tycho no podía convertir los datos en una teoría coherente del sistema solar. Sabía que necesitaba al brillante Kepler. ¿Daría la obra de una vida a un rival en potencia? Eso era inconcebible. Tycho era el mejor observador y Kepler el mayor teórico. Por separado, no lograrían la síntesis que ambos sabían que era posible. El origen de la ciencia moderna, fruto de la observación y la teoría estuvo en peligro por su desconfianza mutua. Pelearon y se reconciliaron repetidamente. Hasta que pocos meses después Tycho murió por su habitual exceso de comida y bebida.



Pero la alegría de Kepler duró poco. Dos observaciones de Tycho eran incompatibles, con una diferencia de 8 minutos de arco. Kepler escribió: "Si pudiera ignorar los 8 minutos adaptaría mi hipótesis. Pero como no puedo ignorarlos esos 8 minutos conducen a una reforma total de la astronomía". La diferencia entre la órbita circular y la real de Marte sólo podía hacerse con cálculos exactos y una audaz aceptación de los hechos. A Kepler le enfadó sumamente el tener que abandonar la órbita circular. Puso en duda su fe en Dios como "Creador de la geometría celestial". Decía: "Limpié el establo de la astronomía, de círculos y espirales" y sólo se quedó con "una carreta de estiércol". […] Meses después, desesperado probó con la fórmula de la elipse. La elipse coincidía maravillosamente con los datos de Tycho.


A Kepler, sólo le interesaba la búsqueda de un cosmos basado en los sólidos perfectos. Un sistema cósmico que sólo existió en su mente. […] Al descubrir que su creencia, no coincidía con las observaciones aceptó los desagradables hechos. Prefirió la dura verdad a sus más queridas ilusiones. Ése es el corazón de la ciencia.


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